Cómo si se tratase del traspaso de un
portal o el inicio de una nueva vida, se ha ganado el nombre del Dios Ianus
nuestro primer mes del año; Ianus – Janus – Jano – Janeiro – janero y, por
último, enero. (Si, la lengua está
viva y así es que se degradó el latín y abrió camino a las lenguas romances hoy
habladas). Dándonos pues, la entrada a cada año, y a diferencia de los romanos
nosotros lo invocamos con aguardiente, y mucha euforia – Ianus patulsius - cada
31 de diciembre.
En Venezuela vemos todo tipo de costumbres, curiosidades y
supersticiones a la hora del cañonazo. Un país con tanta diversidad cultural,
hace que se vea entre tantas cosas, por ejemplo, personas salir con sus maletas
para viajar durante todo el año, otros, con fajos de dinero en la mano para que
abunde el mismo, poner una moneda o billete en un zapato para atraer dinero, otros
vestirse de amarillo, se ven hasta judíos celebrando la continuación de su año
con consignas como: ¡Feliz continuación del 5781! Y que antes del 5782 veamos
la llegada de mashiaj en alegría. Y la más común que hasta en los peores
momentos de crisis que hemos vivido en los últimos 20 años se suele ver gente
usar ropa nueva para poder pasar el año estrenando vestimentas (y no escapo de
ello, lo hice por mucho tiempo). En fin, una cantidad auténtica de usanzas, que
terminan por caracterizar nuestra idiosincrasia.
En mi ciudad, Barquisimeto, la celebración dura 14 días, y más que un
decreto de estado o algo por el estilo, es una convención social que tiene 164
años, y es al punto tal, que hasta las instituciones educativas se ven
afectadas, pues las convocatorias a clases por lo general son a partir del
segundo lunes del mes, sin embargo las familias no acatan sino hasta pasado el
14 de enero, día de la procesión mariana católica, y no es porque la ciudad sea
100% católica, pues a esto se suman ateos, agnósticos, protestantes,
hinduistas, budistas rosacruces y masones. También se suele aprovechar de las
gangas, rebajas en beco, carros a bajos costos y cualquier otro provecho que
aparezca por allí... y quienes cumplimos año en estos primeros días del mes,
quedamos como la guayabera. Eso es lo único verificable que pueden acertar sin
atisbos de engaño los charlatanes de la adivinación con los capricornianos.
David Ramón Rivero Colina.
Un bípedo implume.
De omni re scibili, et quibusdam aliis

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