Hablar de Latinoamérica,
es hablar de múltiples razas, religiones, costumbres, idiosincrasias, ideales y
tradiciones que queriendo o no, se ven en la obligación de convivir, situación
que viene sucediendo desde antes de, si quiera nos calificaran de latinos,
incluso, antes de las colonizaciones, puesto que, solo tomando el caso de
Venezuela al menos 34 etnias identificadas ya traían grandes diferencias
comenzando por las lenguas habladas que no eran iguales en su mayoría.
Una de las principales
soluciones a estos tantos problemas encontrados, que si los caracterizamos
podemos hacer una tesis doctoral enfocado solo en esa temática, vendría siendo
la práctica real de la interculturalidad, la cual, se ha venido trabajando de
un modo no real, desde lo abstracto, trayendo esto más problemas que soluciones
a la realidad latinoamericana. Con respecto a la falta real de la práctica
intercultural Fornet-Betancourt (2000) nos señala:
Un mejoramiento de las condiciones
para pensar y practicar la interculturalidad en el mundo
de hoy requiere hacer frente a la liturgia filosófica del abstraccionismo
conceptual porque
sin mundo real, que es siempre un intermundo de múltiples contextualidades, no
hay lugar
ni ocasión para que nazca lo intercultural. (pág.13).
Podemos ver como solo
desde el mundo intelectual o filosófico, sin entrar en lo que llama
Fornet-Betancourt las múltiples contextualidades no se logrará el nacimiento
real de la práctica intercultural, es necesario pues, que se comiencen a llevar
a cabo diálogos que resalten lo humano y la vida misma, a través de mejores
planteamientos con los otros.
Entre las problemáticas
principales han sido el traslado de pensamientos, filosofías e ideologías de
Europa teniendo esto como consecuencia la implantación de una cultura
dominante, en el caso de Latinoamérica, lo hemos visto al pasar los años a
través de abuso de poder, opresión, violencia y hasta injusticia, ya nos dice
Fornet-Betancourt (2000) lo siguiente “la interculturalidad, por la
misma finalidad a la que se orienta, tiene que ser fuente de inspiración y al
mismo tiempo vehículo para la articulación de críticas contextuales
a la cultura dominante; críticas que a su vez tendrán
que formularse considerando una doble dimensión.”
Es decir, quienes se
dedican a la práctica intercultural deben inspirar, difundir y transmitir las
críticas necesarias para el debate, puesto que, estas son las que calarán en el
pensamiento de quienes, aunque lo hagan de forma consciente o no, estén de
alguna manera de acuerdo con las culturas dominantes.
Otro de los ámbitos a
considerar en este escrito es el religioso, en nuestra Latinoamérica nos
encontramos con diversas creencias, desde las más tradicionales indígenas,
hasta religiones de otras naciones fuera de la impuesta por la colonización,
llámese santería, budismo, mahometismo, taoísmo entre otros. Nos dice Fornet-Betancourt
(ob. Cit.) la
realidad del pluralismo cultural, con su consiguiente despertar de
las
alteridades, conlleva para la teología la necesidad de preguntarse por su
transformación intercultural.
En ese sentido se quiere
que la realidad teológica que se vive, dominante por la iglesia católica principalmente,
lo que se busca más allá de que continúe el trabajo ecuménico que viene
haciéndose, entiendan la necesidad del pluralismo cultural en que se encuentra
la América Latina.
En conclusión, la
interculturalidad más que un estudio filosófico, que no debe dejarse a un lado,
debe ser vista desde lo real, la práctica por parte de todos y para todos, y no
solo mencionar la realidad teofilosófica, sino en todos los aspectos, es hora ya
que deje de verse y medirse a Latinoamérica con ojos de Europa y el norte, hace
más de cien años en la alocución a la poesía Andrés Bello (1823) nos decía
tiempo
es que dejes ya la culta Europa,
que tu nativa rustiquez desama,
y dirijas el vuelo adonde te abre
el mundo de Colón su grande escena.
No cabe duda, que este
pensamiento intercultural viene desde mucho tiempo, antes que cualquier teoría
saliera, el discurso La soledad de América Latina de Gabriel García Márquez
señala “La interpretación de
nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos,
cada vez menos libres, cada vez más solitarios”.
El llamado es a
comprender los problemas que nos afectan como un solo pueblo que somos en
Latinoamérica, siendo capaces de analizarlas y valorarlas para poder
defendernos y más que eso, poder llevar nuestro mensaje y filosofía
intercultural que tanto nos caracteriza, para así poder incorporar lo positivo
de cada una de las culturas comenzando desde la enseñanza de casa y continuarlo
en los canales formativos académicos.
