Domingo tedioso, común entre el ambiente de pandemia y desolación en un país inmerso en crisis, las aves sin importar el día igual cantan y obedecen a su instinto, el bebé de algún vecino llora desconsoladamente quizá por algún dolor o porque no sale suficiente alimento del pecho de su madre mientras las horas pasan con no poco dolor y letargo que acompañan al séptimo día, el perro, la casa, el árbol de mango siendo cortado a machete limpio, se oye decir al anciano, hazle la mueca para que le hagas algo porque sino vas a pasá ahí to' el día. Crepita la madera al fracturarse. Suena Memín al fondo con sonidos agudos de botellas chocando al juntarlas en un vacío, se dispone la tarde con más hastío que la mañana y se escucha la señora decir EPA Ramón ya comite ya? Pasá pa regalate un caldito.
David Ramón Rivero Colina
Un bípedo implume
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